DICHOSOS USTEDES QUE
VIAJAN.
“La vida es un viaje. Hay que vivir con lo necesario, pero tener tiempo para vivir.”
José Mujica.
CONOCIENDO AL PEPÉ MUJICA.
Hace
más de dos años en la ciudad de Aguascalientes, México decíamos: “si algún día
llegamos a Uruguay, estaría de lujo tomarnos una foto con Mujica”.
Desde hace algunos años yo dejé
de creer en la política, pues siento que los partícipes de esta antigua
disciplina hace mucho tiempo que dejaron de pensar en el bienestar del pueblo,
ahora todo es cuestión de poder y de dinero, pero en Uruguay hace sólo unos
años tuvieron un presidente que actuaba diferente. José, Pepè, Mujica fue un
presidente ejemplar que mandaba un
mensaje de humildad y de inteligencia al decir que los presidentes deben de
vivir como la mayoría de la sociedad y
no como la minoría privilegiada. Así que desde que yo comencé a saber de él, se
convirtió en mi última esperanza en cuanto al renacer de la política, y es por
ello que para mí representaba un sueño poder conocerlo, estrechar su mano y tomarme
una foto con él.
Desde que entramos a
Uruguay nos propusimos hacer todo lo posible por cumplir nuestro sueño de
sacarnos la tradicional foto de las banderas con Mujica, desde que comenzamos a
preguntar la gente nos decía que era una persona bastante accesible y que era un
gran tipo. Pero las cuestiones burocráticas hicieron un poco más complicado el
asunto. De entrada nos decían que podíamos ir a visitarlo a su chacra donde
tiene su humilde casa en la que cultiva flores, pero la dirección siempre fue
difícil de ubicarla para nosotros, y el llegar hasta allá sin auto representaba
un esfuerzo mayor. Pero por otro lado nos dijeron que ahora que él funge como
senador, podríamos ir a buscarlo al Palacio Legislativo, así que por varios
días fuimos al Palacio a preguntar, la policía de la entrada sin ningún
procedimiento nos hacían pasar a la recepción donde todos los encargados nos
explicaban que teníamos que llamar a un número para concretar una cita con su secretaría personal, María.
Así que después de varias visitas infructuosas decidimos intentar llamar, pero
la llamada tampoco nos favoreció pues su secretaría nos tiró abajo cualquier
posibilidad de verlo pues el senador
estaba muy ocupado ya que al siguiente día estaba por salir de viaje a Europa y
regresaba en una fecha muy avanzada para nuestros planes de estancia en el
país, así que ese mismo día fuimos al Palacio
e intentamos ver si podíamos encontrarlo, la gente de la entrada eran
muy amables pero cuando intentaron comunicarse con la secretaría la respuesta
fue un rotundo no. Por algunos momentos llegue a pensar que no se iba a dar la
foto, pero uno de los recepcionistas del palacio le caímos bien, y nos indicó
que esa tarde había sesión y que Pepe tenía que estar, así que nos indicó
porque puerta era probable que llegare él. La sesión comenzaba a las cuatro y dicha
sesión era a puerta abierta, por lo que con nuestras identificaciones podríamos
pasar a presenciarla, así que con un clima nublado y con amenaza de lluvia
estuvimos en la puerta hasta las cuatro y no pasó nada, pero en eso se acercó
el mismo recepcionista y discretamente nos dijo cuál era el auto de Mujica, nos explicó que en algún momento él iba a
salir por la puerta y que allí tal vez podríamos encontrarlo. Nosotros a las
cuatro con diez decidimos entrar a la sesión para ver si se encontraba Mujica,
subimos las escaleras y entramos, al muy
bien decorado, palacio lo primero que
vimos frente a nosotros fue a un austero senador, sin corbata y portando una
simple chamarra; apenas nos estábamos acomodando cuando se dio por concluida la
sesión y tuvimos que salir casi corriendo a esperarlo a la puerta. Estuvimos
unos veinte minutos esperando cuando de pronto Luis dijo ahí viene Pepe, nosotros tratamos de reaccionar con calma para no
propiciar que ningún guardia de seguridad fuera a decirnos algo, le saludamos
con un buenas tardes que fue cordialmente respondido, y cuando le pedimos que
si nos podíamos tomar la foto con él y que
llevábamos más de un año viajando, Mujica nos dijo “Dichosos ustedes que viajan” , nos tomamos rápidamente la foto, intercambiamos un par de
palabras, le dimos un par de halagos y finalmente él se despidió dandonos una pequeña cachetada en muestra de afecto, como lo hacen los abuelos. Al
final y después de todo el lado burocrático me encontré con lo que me quería
encontrar, una persona sencilla, un verdadero ejemplo de persona a la cual me
gustaría que más gente escuchará y se dejará influenciar por su manera de
pensar, de vivir, y de interpretar la política y la realidad, pues como el predica, “La única adicción que vale la
pena, es el amor”.
VAMO´ ARRIBA URUGUAY
Hace
más de dos años en la ciudad de Aguascalientes, México decíamos: “si llegamos a
Sudamérica nos tiene que tocar ir a un juego de eliminatoria para el mundial de
futbol”.
“…Volveremo´ volveremo´, volveremo´ otra vez, volveremo´ a ser
campeones como la primera vez…” (grito de batalla que se escuchaba en el
Estadio Centenario.)
Para dos aficionados al futbol
como Luis y yo, el asistir a juegos en Sudamérica siempre fue un objetivo del
viaje, y más en especial poder asistir a un juego de eliminatoria mundialista
donde pudiéramos ver buen nivel futbolístico y donde se pudiera ver a las más grandes
estrellas del futbol actual. Desde que
entramos a Colombia nos tocaron varias fechas de eliminatorias, pero en ningún lugar
se nos había acomodado ir. Fue hasta que Luis comenzó a predecir que en Uruguay
nos tocaría estar en Montevideo para el juego entre Uruguay y Ecuador, cuando
comencé a pensar que sí se podría dar, y como este viaje ha estado lleno de
sueños cumplidos, el juego no sería la excepción.
El ver a Uruguay representaba la
oportunidad de ver a uno de los más grandes jugadores de la actualidad, Luis
Suarez, pero después me di cuenta que el asistir al Estadio Centenario
representaba mucho más que eso. Uruguay fue el primer organizador de un mundial
en 1930, y el estadio Centenario, con capacidad para 60 mil espectadores, es
considerado por la FIFA como un
Monumento Histórico del Fútbol Mundial,
siendo la única construcción con esta denominación en el mundo. Así que estuve
en un estadio por demás emblemático donde por primera vez se realizó una copa
del mundo.
Uruguay ha salido campeón del
mundo en un par de ocasiones venciendo a dos de los equipos más grandes de la
historia, y que además resultan ser sus países vecinos, en 1930 derrotando a
Argentina y en 1950 a Brasil, en el famoso Maracanazo. También ha sido campeón
de quince Copas América y siempre ha ganado cualquier torneo realizado en su
país. Lo que me llama la atención es el estilo de juego uruguayo, ellos no
ganan jugando bonito como lo hacen sus países vecinos, ellos ganan con uno de
los fundamentos más enseñados a todas las persona que alguna vez haya intentado
jugar al futbol, ellos ganan con
garra,
no dan ninguna pelota por perdida, corren hasta el último minuto, no dejan
respirar al rival (incluso son capaces de morder si es necesario), sudan la
camiseta hasta la última gota y siempre juegan al límite del reglamento, ellos
son el claro ejemplo de que jugando a tope se le puede ganar a cualquier rival,
y ellos lo hicieron con sus contrincantes más cercanos.
Para ir a ver el juego tuvimos
que caminar casi una hora para llegar el estadio y luego de un pequeño regalo
de un “pata” peruano, llegamos completamente motivados pero con el tiempo
encima. Nuestros lugares eran en la tribuna de Colombes, atrás de una de las
porterías; para cuando llegamos estaban por entonarse los himnos, en ese
momento introspectivo sentí esa sabrosa sensación que da cuando se te pone la
piel de gallina de la emoción. El estadio ya estaba lleno nos acomodamos en
donde pudimos y presenciamos de un juego de gran nivel, donde Uruguay en el primer
tiempo fue más que Ecuador, y donde se fue ganando al medio tiempo con marcador
de 2 a 1. El segundo tiempo fue más trabado, e incluso en algunos lapsos
Ecuador parecía estar más cerca del empate con su futbol vertical, que Uruguay
de ampliar la ventaja, pero a final de cuentas la Celeste se quedó con el
triunfo, ante el apoyo incondicional de su público que no dejó de apoyarlos en
ningún momento.
El futbol es religión y el
estadio Centenario fue como estar parado en tierra santa, para de paso poder
cumplir con un sueño más dentro de nuestro viaje.
Vamo` Arriba Celestes, espero que
sigan jugando buen futbol comandados por su legendario entrenador Tavares, y
por sus grandes figuras Suarez, Muslera y Godín.
Escrito por David
Herrera González.
21 de Noviembre 2016.