domingo, 4 de diciembre de 2016

81. DICHOSOS USTEDES QUE VIAJAN.



DICHOSOS USTEDES QUE VIAJAN.

                                “La vida es un viaje. Hay que vivir con lo necesario, pero tener tiempo para vivir.”
José Mujica.

CONOCIENDO AL PEPÉ MUJICA.

Hace más de dos años en la ciudad de Aguascalientes, México decíamos: “si algún día llegamos a Uruguay, estaría de lujo tomarnos una foto con Mujica”.


Desde hace algunos años yo dejé de creer en la política, pues siento que los partícipes de esta antigua disciplina hace mucho tiempo que dejaron de pensar en el bienestar del pueblo, ahora todo es cuestión de poder y de dinero, pero en Uruguay hace sólo unos años tuvieron un presidente que actuaba diferente. José, Pepè,  Mujica fue un presidente ejemplar que mandaba un mensaje de humildad y de inteligencia al decir que los presidentes deben de vivir como la mayoría  de la sociedad y no como la minoría privilegiada. Así que desde que yo comencé a saber de él, se convirtió en mi última esperanza en cuanto al renacer de la política, y es por ello que para mí representaba un sueño  poder conocerlo, estrechar su mano y tomarme una foto con él.

Desde que entramos a Uruguay nos propusimos hacer todo lo posible por cumplir nuestro sueño de sacarnos la tradicional foto de las banderas con Mujica, desde que comenzamos a preguntar la gente nos decía que era una persona bastante accesible y que era un gran tipo. Pero las cuestiones burocráticas hicieron un poco más complicado el asunto. De entrada nos decían que podíamos ir a visitarlo a su chacra donde tiene su humilde casa en la que cultiva flores, pero la dirección siempre fue difícil de ubicarla para nosotros, y el llegar hasta allá sin auto representaba un esfuerzo mayor. Pero por otro lado nos dijeron que ahora que él funge como senador, podríamos ir a buscarlo al Palacio Legislativo, así que por varios días fuimos al Palacio a preguntar, la policía de la entrada sin ningún procedimiento nos hacían pasar a la recepción donde todos los encargados nos explicaban que teníamos que llamar a un número para concretar  una cita con su secretaría personal, María. Así que después de varias visitas infructuosas decidimos intentar llamar, pero la llamada tampoco nos favoreció pues su secretaría nos tiró abajo cualquier posibilidad de verlo  pues el senador estaba muy ocupado ya que al siguiente día estaba por salir de viaje a Europa y regresaba en una fecha muy avanzada para nuestros planes de estancia en el país, así que ese mismo día fuimos al Palacio  e intentamos ver si podíamos encontrarlo, la gente de la entrada eran muy amables pero cuando intentaron comunicarse con la secretaría la respuesta fue un rotundo no. Por algunos momentos llegue a pensar que no se iba a dar la foto, pero uno de los recepcionistas del palacio le caímos bien, y nos indicó que esa tarde había sesión y que Pepe tenía que estar, así que nos indicó porque puerta era probable que llegare él. La sesión comenzaba a las cuatro y dicha sesión era a puerta abierta, por lo que con nuestras identificaciones podríamos pasar a presenciarla, así que con un clima nublado y con amenaza de lluvia estuvimos en la puerta hasta las cuatro y no pasó nada, pero en eso se acercó el mismo recepcionista y discretamente nos dijo cuál era el auto de Mujica,  nos explicó que en algún momento él iba a salir por la puerta y que allí tal vez podríamos encontrarlo. Nosotros a las cuatro con diez decidimos entrar a la sesión para ver si se encontraba Mujica, subimos las escaleras y  entramos, al muy bien decorado, palacio  lo primero que vimos frente a nosotros fue a un austero senador, sin corbata y portando una simple chamarra; apenas nos estábamos acomodando cuando se dio por concluida la sesión y tuvimos que salir casi corriendo a esperarlo a la puerta. Estuvimos unos veinte minutos esperando cuando de pronto Luis dijo  ahí viene Pepe, nosotros  tratamos de reaccionar con calma para no propiciar que ningún guardia de seguridad fuera a decirnos algo, le saludamos con un buenas tardes que fue cordialmente respondido, y cuando le pedimos que si nos podíamos tomar la foto con él  y que llevábamos más de un año viajando, Mujica nos dijo “Dichosos ustedes que viajan” , nos tomamos rápidamente la foto, intercambiamos un par de palabras, le dimos un par de halagos y finalmente él se despidió dandonos una pequeña cachetada en muestra de afecto, como lo hacen los abuelos. Al final y después de todo el lado burocrático me encontré con lo que me quería encontrar, una persona sencilla, un verdadero ejemplo de persona a la cual me gustaría que más gente escuchará y se dejará influenciar por su manera de pensar, de vivir, y de interpretar la  política y la realidad, pues como el predica, “La única adicción que vale la pena, es el amor”.


VAMO´ ARRIBA URUGUAY
Hace más de dos años en la ciudad de Aguascalientes, México decíamos: “si llegamos a Sudamérica nos tiene que tocar ir a un juego de eliminatoria para el mundial de futbol”.
“…Volveremo´ volveremo´, volveremo´ otra vez, volveremo´ a ser campeones como la primera vez…” (grito de batalla que se escuchaba en el Estadio Centenario.)
Para dos aficionados al futbol como Luis y yo, el asistir a juegos en Sudamérica siempre fue un objetivo del viaje, y más en especial poder asistir a un juego de eliminatoria mundialista donde pudiéramos ver buen nivel futbolístico y donde se pudiera ver a las más grandes estrellas del  futbol actual. Desde que entramos a Colombia nos tocaron varias fechas de eliminatorias, pero en ningún lugar se nos había acomodado ir. Fue hasta que Luis comenzó a predecir que en Uruguay nos tocaría estar en Montevideo para el juego entre Uruguay y Ecuador, cuando comencé a pensar que sí se podría dar, y como este viaje ha estado lleno de sueños cumplidos, el juego no sería la excepción.
El ver a Uruguay representaba la oportunidad de ver a uno de los más grandes jugadores de la actualidad, Luis Suarez, pero después me di cuenta que el asistir al Estadio Centenario representaba mucho más que eso. Uruguay fue el primer organizador de un mundial en 1930, y el estadio Centenario, con capacidad para 60 mil espectadores, es considerado por la FIFA como un Monumento Histórico del Fútbol Mundial, siendo la única construcción con esta denominación en el mundo. Así que estuve en un estadio por demás emblemático donde por primera vez se realizó una copa del mundo.
Uruguay ha salido campeón del mundo en un par de ocasiones venciendo a dos de los equipos más grandes de la historia, y que además resultan ser sus países vecinos, en 1930 derrotando a Argentina y en 1950 a Brasil, en el famoso Maracanazo. También ha sido campeón de quince Copas América y siempre ha ganado cualquier torneo realizado en su país. Lo que me llama la atención es el estilo de juego uruguayo, ellos no ganan jugando bonito como lo hacen sus países vecinos, ellos ganan con uno de los fundamentos más enseñados a todas las persona que alguna vez haya intentado jugar al futbol, ellos ganan con garra, no dan ninguna pelota por perdida, corren hasta el último minuto, no dejan respirar al rival (incluso son capaces de morder si es necesario), sudan la camiseta hasta la última gota y siempre juegan al límite del reglamento, ellos son el claro ejemplo de que jugando a tope se le puede ganar a cualquier rival, y ellos lo hicieron con sus contrincantes más cercanos.

Para ir a ver el juego tuvimos que caminar casi una hora para llegar el estadio y luego de un pequeño regalo de un “pata” peruano, llegamos completamente motivados pero con el tiempo encima. Nuestros lugares eran en la tribuna de Colombes, atrás de una de las porterías; para cuando llegamos estaban por entonarse los himnos, en ese momento introspectivo sentí esa sabrosa sensación que da cuando se te pone la piel de gallina de la emoción. El estadio ya estaba lleno nos acomodamos en donde pudimos y presenciamos de un juego de gran nivel, donde Uruguay en el primer tiempo fue más que Ecuador, y donde se fue ganando al medio tiempo con marcador de 2 a 1. El segundo tiempo fue más trabado, e incluso en algunos lapsos Ecuador parecía estar más cerca del empate con su futbol vertical, que Uruguay de ampliar la ventaja, pero a final de cuentas la Celeste se quedó con el triunfo, ante el apoyo incondicional de su público que no dejó de apoyarlos en ningún momento.
El futbol es religión y el estadio Centenario fue como estar parado en tierra santa, para de paso poder cumplir con un sueño más dentro de nuestro viaje.
Vamo` Arriba Celestes, espero que sigan jugando buen futbol comandados por su legendario entrenador Tavares, y por sus grandes figuras Suarez, Muslera y Godín.
Escrito por David Herrera González.


21 de Noviembre 2016.


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